«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia

A causa de que el pasado 12 de febrero del presente año, un manatí juvenil quedara atrapado accidentalmente en una red de pesca en la cienaga de Ayapel, fuera evaluado por personal de la fundacion Omacha con la ayuda de pescadores y posteriormente liberado. Se llevó a cabo un taller de capacitación sobre “Generalidades y casos de varamientos de manatí” con un grupo de pescadores de la zona, proporcionandoles la informacion basica y detallada de como actuar en caso de varamiento. Durante el taller, se explicaron caracteristicas morfológicas, importancia del manatí en la ciénaga, se realizaron ejercicios sobre como tomar las medidas morfométricas de un individuo de manatí y como diligenciar los formatos de varamiento.

El taller fue liderado por la Fundación Omacha, gracias al apoyo la Corporación Autonoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), La empresa Hocol, la Fundación del Alto Magdalena y la Alcaldía municipal de Ayapel, las cuales adelantan acciones para contribuir al desarrollo del Plan de Manejo del DRMI - del Complejo Humedales de Ayapel, a través de la educación y participación comunitaria, lo cual permite proporcionar fundamentos para la toma de decisiones sobre el manejo y la conservación del área natural protegida y del manatí como especie centinela en la ciénaga.

El grupo de pescadores manifestó el interés de continuar aprendiendo y seguir vinculándose a las actividades relacionadas con la conservación de la especie y del Complejo de humedales de Ayapel.

 

Para garantizar la participación de la sociedad civil, la Fundación Omacha publica los documentos presentados a la DIAN para solicitar la permanencia en el regimen tributario especial. Para descargar los documentos, por favor, haga click en el título de cada documento.
 
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“Yo aparte de ser pescador, también tengo una lancha en la que hago viajecitos, y he trabajado con la Fundación Omacha haciendo monitoreos de manatíes. Ahí, aprendí que al manatí no hay que matarlo, sino que hay que cuidarlo. Yo les he enseñado a mis compañeros de trabajo que el manatí no hace daño, que cuida la ciénaga y así van las cosas. Yo les he explicado a mis compañeros que es una idea buena, que ese animal no hace nada, que es bueno.”

De esta forma comienza su relato el señor Marcos Vásquez, pescador y habitante de la ciénaga de Ayapel, quien participó, junto con otros pescadores de la zona, en el rescate y posterior liberación de un manatí juvenil que, accidentalmente, quedó atrapado en las redes de pesca. Ante esta situación, solicitaron el apoyo de la Fundación Omacha para evaluar las condiciones del manatí y, de esta forma, cerciorarse de que el animal estuviera en buenas condiciones para su liberación, la cual se llevó a cabo el pasado 12 de febrero en la zona conocida como la loma de Millo, ubicada en la ciénaga de Ayapel, departamento de Córdoba.

Esta ciénaga es reconocida por los mismos pescadores como la “tierra de los manatíes” porque, según ellos, desde que se dejó de cazarlos ha aumentado su abundancia. “Los manatíes se comen la taruya, entonces despejan la ciénaga para que no haya tanto tapón y las lanchas anden, y donde hay manatí dicen que hay pescado” comenta el señor Marcos y continúa: “Sentí alegría (al rescatar y liberar al manatí) porque conocí al manatí, mis amigos que no los conocían lo hicieron contentos. Yo no sabía que el manatí tenía uñas y las vi. Mis amigos, contentos, sobándolo, tocándolo, un animal inofensivo que no le hace daño a nadie. Viendo si tenía dientes, viendo que no le hacía daño a nadie. Por eso yo le digo a mis amigos que hay que cuidarlos, no estropearlos, no maltratarlos, sino soltarlos. Siempre que se coja uno hay es que soltarlo, liberarlo para que haya producción y para que la juventud que viene naciendo ahora lo conozca más adelante y lo vean.”

Sin embargo, la captura incidental cuando se utilizan artes de pesca, como los chinchorros, es una de las amenazas para la supervivencia de esta especie, ya que cada año quedan atrapados accidentalmente entre 3 y 5 animales, en la temporada seca. Las crías y juveniles son las principales víctimas de estas redes, ya que no tienen la suficiente fuerza y habilidad para escaparse. Además, algunos de los animales que quedan atrapados en estas redes son sacrificados para aprovechar su carne.

La Fundación Omacha en trabajo conjunto con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge -CVS-, la empresa HOCOL y la Fundación del Alto Magdalena vienen implementando acciones para el desarrollo del Plan de Manejo del Distrito Regional de Manejo Integrado Complejo de Humedales de Ayapel, el cual busca que el manatí se convierta en la especie sombrilla para lograr la conservación y uso sostenible de la ciénaga.

El 3 de febrero de 2018, la Fundación Omacha acompañó a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial de La Macarena –Cormacarena- y al Bioparque Los Ocarros en un proceso de reubicación de fauna decomisada y rehabilitada, en la Reserva Natural de la Sociedad Civil y Predio Amigo de los Armadillos “Yurumí”, ubicada en el municipio de Puerto López del departamento del Meta.

En esta actividad fueron liberados 13 individuos, de los cuales se encuentran: tres individuos de armadillo cachicamo (Dasypus novemcinctus) y un individuo de cada una de las siguientes especies: comadreja (Galictis vittata), perezoso de dos dedos (Choloepus didactylus), morrocoy (Chelonoidis carbonaria), lechuza (Megascops choliba), tortuga matamata (Chelus fimbriata), tortuga sabanera (Podocnemis vogli), anaconda o güío (Eunectes murinus), tucán (Ramphastos tucanus), lechuza blanca (Tyto alba) y zorro cañero (Cerdocyon thous).

Este proceso tiene como objetivo reforzar las poblaciones silvestres, en estas importantes áreas para conservación de la fauna en el departamento.

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Espacio de migración para aves boreales, australes y neotropicales; hogar de jaguares, pumas, primates, dantas, delfines y peces ornamentales; también refugio de paso de fauna acuática en constante éxodo; territorio con la mayor riqueza de mamíferos del país, y la más amplia diversidad de especies de escarabajos coprófagos en el Escudo Guayanés; lugar con tres especies de plantas únicas en Colombia y el mundo; y punto geográfico con ocho nuevos registros de camarones y plantas.  Así es el río Bita, según la primera gran evaluación biológica de fauna y flora realizada por el Instituto Humboldt y la Fundación Omacha, con apoyo de la Gobernación del Vichada.
 
En esta primera “gran toma científica” del río Bita participaron más de 50 investigadores de universidades, institutos del Sistema Nacional Ambiental (Sina), organizaciones no gubernamentales y comunidades locales, quienes evaluaron la flora y fauna representada en esponjas, macroinvertebrados acuáticos, escarabajos coprófagos, cangrejos y camarones, peces, reptiles y anfibios, aves y mamíferos, durante época seca y lluviosa.
Los resultados compilados en la publicación Biodiversidad del río Bita demuestran la gran diversidad biológica de la cuenca: 424 especies de plantas, 3 de esponjas de agua dulce nunca antes estudiadas en Colombia, 34 de escarabajos coprófagos, al menos 87 de macroinvertebrados acuáticos, 11 de crustáceos decápodos entre camarones y cangrejos, 254 de peces, 19 de anfibios, 38 de reptiles, 201 de aves y 63 de mamíferos.
 
La investigación en uno de los ríos colombianos catalogados como de integridad ecológica primitiva hizo parte del proyecto Desarrollo de un marco conceptual, metodológico y operativo para el establecimiento de una figura innovadora de Río Protegido en el río Bita/departamento del Vichada, y cubrió un total de 200 kilómetros.
 
El Bita, que se alimenta de más de 5000 quebradas y pequeños cauces que al confluir lo conforman, recorre 710 kilómetros de distancia desde su nacimiento en el municipio de La Primavera hasta su desembocadura en el río Orinoco.
 
Cabe destacar que esta zona geográfica se encuentra influenciada por el llamado Escudo Guayanés, una alineación geológica conformada por la Guayana Venezolana, la región norte de Brasil, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y en la región amazónica, en el departamento de Guainía, creada hace cerca de doscientos millones de años después de la ruptura del súper continente Pangea.
En la actualidad, el Bita presenta ecosistemas con alto grado de conservación: comunidades vegetales de palma de moriche y bosques en las riberas en los que habitan dantas y venados; en sus aguas se encuentran pavones, peces “bandera” (emblema del Vichada), arawanas azules y sapuaras; también rayas, esponjas de agua dulce y la tortuga charapa, características que permiten considerar a este afluente como el río de la vida y el de mejor estado de conservación en la cuenca del Orinoco con un total del 95 % de coberturas naturales, 2,5 % en procesos agrícolas y forestales, y un  3% en áreas urbanizadas.
 
Aun así, la cuenca es objeto de distintas amenazas, a diferentes escalas. Al respecto, la publicación menciona que los riesgos están relacionados “con la minería y agricultura en los páramos, la tala y deforestación en el piedemonte (uno de los cuatro ecosistemas más amenazados en Colombia, según los estudios de la Lista Roja de Ecosistemas de Colombia), las explotaciones agrícolas y pecuarias en los Llanos Orientales y los megadesarrollos agrícolas planeados o en curso en las erróneamente denominadas “sabanas mal drenadas de la altillanura”, las cuales no son otra cosa que remanentes del Escudo Guayanés que afloran en nuestro territorio, asimilándolos ecológicamente con el Cerrado, región brasileña con la que comparte algunas características pero que de ninguna manera puede equipararse”.
 
Los sorprendentes hallazgos en el Bita
 
Mamíferos. Se registraron 63 especies distribuidas en 11 órdenes, 22 familias, 12 subfamilias y 51 géneros. Murciélagos del orden Chiroptera aportaron el mayor número de especies (58,7 %), le siguen Carnivora (12,7 %), Rodentia (9,5 %), Didelphiomorphia, Pilosa y Artiodactyla.
En cuanto a primates, el porcentaje de presencia es de 3,2 %; las órdenes Cingulata, Perissodactyla, Cetacea y Lagomorpha presentaron el menor número de especies (1,6 %). La riqueza de especies de mamíferos reportada representa alrededor del 12,1 % de los mamíferos del territorio nacional.
 
En la cuenca del Bita, además, se identificaron especies claves, objetos potenciales de conservación, asociadas a ecosistemas acuáticos como el delfín rosado del Orinoco (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y la neotropical (Lontra longicaudis), y otras asociadas a ecosistemas terrestres como el jaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor) y la danta (Tapirus terrestris) que permiten corroborar la importancia ecológica y funcional del río Bita dada la constante oferta de agua, alimento y refugio; además de funcionar como corredor biológico que garantiza las áreas mínimas requeridas para conservar poblaciones de estas especies.
 
La conservación de esta mastofauna depende de estrategias de manejo que mitiguen y ayuden a planificar las presiones de origen antrópico, actualmente representadas por el incremento de la agroindustria forestal con especies vegetales afines al fuego como el pino silvestre (Pinus silvestris), la acacia (Acacia mangium) y el eucalipto (Eucalyptus melliodora), y que aminoren los efectos causados por el cambio climático y los conflictos entre grandes felinos y la producción ganadera.
 
Flora. Fueron recolectados 1474 especímenes pertenecientes a 102 familias, 278 géneros y 424 especies. Se encontró 1 posible especie nueva de perama (Rubiaceae), 4 nuevos registros para el país: genlisea sanariapoana (Lamiaceae), sauvagesia (Ochnaceae), polygala microspora (Polygalaceae) y borreria pygmaea (Rubiaceae), y 3 endémicas para Colombia: euplassa saxicola (Proteaceae), henriettea goudotiana (Melastomataceae) y pepinia heliophila (Bromeliaceae), esta última categorizada como Vulnerable (VU) según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
 
Esponjas. Se identificaron dos especies en la planicie inundable: metania reticulata y drulia uruguayensis (Metaniidae); asimismo, una especie no identificada (Metaniidae) restringida a las rocas sumergidas en el canal principal del río.
 
Cangrejos y camarones. Se colectaron 2756 ejemplares, de los cuales fueron identificados: 10 especies de camarones y 1 cangrejo. La riqueza de la zona es alta (11 especies), con respecto a estudios anteriores realizados en otras subcuencas del Orinoco. Por primera vez para el país fueron registradas 4 especies de camarones, 2 del género Pseudopalemom (P. gouldingi y P. nigramnis) y 2 del Macrobrachium (M. dierythrum y M. manningi).
Escarabajos coprófagos. Se identificaron 34 especies y 17 géneros, determinados a partir de una muestra de 6249 individuos. También, 7 especies obtuvieron alto valor de conservación de acuerdo a criterios de tamaño, distribución y funcionalidad. De acuerdo con esta evaluación, y comparado con los estudios previos, el río Bita es considerado como uno de los lugares con mayor diversidad de escarabajos coprófagos en el Escudo Guayanés colombiano.
 
Peces. Se registraron 254 especies, distribuidas en 42 familias y 13 órdenes. Los más diversos y abundantes son los characiformes y siluriformes. De la misma manera, fueron reportadas 25 especies migratorias, 100 ornamentales, 25 de importancia pesquera, 1 En peligro (EN) y 4 Vulnerables (VU) según criterios UICN.
 
Anfibios y reptiles. Fueron reportados 18 especies de anfibios y 38 de reptiles, los cuales identifican la importancia de los ecosistemas terrestres y acuáticos asociados al río Bita para la herpetofauna de la región.
 
Aves. Se registraron 201 especies de aves de 50 familias y 22 órdenes. De estas, 74 fueron en la época seca, 31 en la lluviosa y 96 en ambas.  Hay reporte de 8 especies migratorias: 6 boreales, 1 austral y 1 que presenta migración neártico-tropical. Del total de especies, 22 no tenían reportes en esta zona del Vichada o están restringidas a regiones de la cuenca del río Bita, diferentes a las muestreadas.
 
Como conclusión, los resultados obtenidos demuestran que el Escudo Guayanés de la Orinoquia colombiana es mucho más diverso de lo pensado, y que cualquier intervención que se haga en él debe planearse de manera cuidadosa y responsable para no afectar la funcionalidad ecológica de sus ecosistemas.
 
En lo relacionado a flora y fauna silvestre, los datos generados servirán de insumo valioso para diseñar un plan de manejo de la cuenca e impulsar figuras de conservación y de toma de decisiones basadas en información científica que apoye, también, la construcción de indicadores de biodiversidad susceptibles de monitoreo a largo plazo.
Finalmente, la presencia de especies carismáticas, como los delfines de río, las nutrias, diferentes aves y peces como los pavones, permitirán consolidar procesos de turismo sostenible de naturaleza y fluvial que podrían constituir un importante aporte económico en la zona.
 
Fuente: Prensa - Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
 
 
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