«Gracias a este voluntariado yo viví una gran experiencia de vida y profesional por participar en la liberación de 4 manatíes en el río Sinú...»
Gisella Sertorio, Voluntaria Brasil

En la investigación de armadillos, la triste realidad es la falta de estudios en todos los temas con los que se pueda abordarlos. “Falta gente que se dedique a su estudio, son animales fascinantes, son muy distintos a otros mamíferos y tienen características reproductivas, anatómicas, fisiológicas, entre otras; muy singulares”, expresó la dra. Mariella Superina.

En su conferencia magistral «Estado de conocimiento y conservación de los armadillos en Suramérica», dictada el pasado viernes en la Universidad de la Salle, la dra. Superina abordó diversos temas alrededor de los armadillos, pero el común denominador entre ellos era la falta de estudios y de investigaciones sobre estos mamíferos.

21 especies para potenciales estudios

Actualmente, son 21 especies de armadillos distribuidas en 9 géneros las que habitan desde el sur de Estados Unidos, hasta la Argentina. Sin embargo, faltan estudios sobre la taxonomía de estos animales, o falta actualizar los estudios elaborados en el siglo XIX, y que con las técnicas actuales, se podría concluir que algunas de las descripciones de especies no coinciden con lo que actualmente ocurre.

Por ejemplo, en el género Chaetophractus, “se reconocen tres especies, pero realmente son dos; o en el caso del género Cabassous se registran cuatro especies y probablemente son más”, explicó la dra. Superina.

Estado de conservación de los armadillos

Las categorías de amenaza de la UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, son internacionales pero no dicen nada del estado de conservación local. Por ejemplo, una especie puede estar muy amenazada en un país, pero su distribución puede ser muy amplia y en otros países no tiene problemas de conservación, por lo tanto, su estado de conservación internacional no es amenazado, pero localmente sí lo es.

Para evaluar el estado de conservación de las especies, se necesita mucha información porque es un proceso muy detallado y complejo para lograr la mayor objetividad posible. Y en este momento, no hay suficiente información de los armadillos para concluir si están amenazados o no.

Actualmente, se clasifican 4 especies como vulnerables y otras 4 como casi amenazadas. En preocupación menor se encuentran 9 especies porque hay poblaciones abundantes o con una distribución muy amplia y, finalmente, hay 4 especies que están clasificadas con datos insuficientes. Esta última clasificación es preocupante porque es probable que una de esas especies esté a punto de desaparecer sin que la comunidad científica lo sepa, por la falta de información.

No todos los armadillos tienen lepra

La lepra es una enfermedad que las personas asocian con los armadillos, porque hace tres décadas aproximadamente se descubrió que el armadillo es el único mamífero, a parte del hombre, que es naturalmente susceptible a la infección con Mycobacterium leprae. Pero no todos los armadillos tienen lepra.

En el sur de Estados Unidos se han hecho estudios sobre el tema y se ha concluido que las poblaciones de armadillos en la Florida no tienen lepra, la prevalencia es cero. En Lousiana es del 3,4% el porcentaje de infectados y lo máximo que se ha encontrado, con estudios genéticos, es del 12%. Es decir, no todos los armadillos están afectados. Además, con inoculaciones artificiales, hechas en laboratorios, no todos los armadillos adquieren lepra, por lo que se concluye que no todos los individuos son susceptibles. Solo uno de los nueve géneros es susceptible a la lepra inoculada en laboratorio: el género Dasypus. Los otros géneros no son susceptibles, no se pueden inocular ni demostrar que se puedan infectar con lepra.

Es importante tener en cuenta que estos estudios son realizados en Estados Unidos. Hay una cantidad incontable de investigaciones sobre la salud del armadillo de nueve bandas en ese país, porque tienen los recursos para hacerlo; pero no hay un solo estudio de las enfermedades de las 5 especies de armadillos que habitan en Surinam y, en general, para Suramérica hay muy poca información, o la cantidad de individuos estudiados es muy baja.

Esta conferencia se realizó en el marco del proyecto «Conservación y manejo de los armadillos en el área de influencia del Oleoducto de los Llanos Orientales, en los departamentos del Casanare y Meta», liderado por ODL S.A. y Fundación Omacha, en asocio con Cormacarena, Corporinoquia, Bioparque Los Ocarros y Corpometa.

Datos para tener en cuenta sobre los armadillos

  • Los armadillos es un grupo muy antiguo. Los primero xenartros surgieron hace 80 ó 65 millones de años, al separarse el continente suramericano y el africano, y su evolución ocurrió exclusivamente en América del Sur, con algunas incursiones hacia Norteamérica.
  • Los parientes más cercanos de los armadillos son los perezosos y los osos hormigueros. A primera vista no tienen relación alguna, pero comparten algunas adaptaciones anatómicas muy singulares y muy específicas. Por tal razón se agrupan en el orden Xenarthra, que significa “articulaciones extrañas o insólitas” en griego.
  • La gente piensa que todos los armadillos se enrollan por completo, formando una bola. Pero son solo dos especies, de las 21 registradas, que lo hacen: Tolypeutes matacus y Tolypeutes tricinctus
  • Los dientes de los armadillos tienen un crecimiento continuo y el animal necesita gastarlos, para no tener malformaciones relacionadas con ese crecimiento.
  • El número de bandas en el caparazón de los armadillos no es un criterio confiable para la identificación de especies.
  • El caparazón los protege contra espinas, por ejemplo, pero no contra ataques de otros animales: mordidas de perro, heridas de garras de aves rapaces. Los depredadores pueden atravesar y romper ese caparazón. Entonces, ante un ataque el armadillo se protege de su atacante bajo un arbusto espinoso y cavar rápidamente una madriguera.
  • Los armadillos pueden variar la profundidad de sus madrigueras, para regular su temperatura  y tienen una adaptación especial para respirar bajo la tierra: en las narinas tienen unos pliegues de piel que utilizan como filtro y, de esta forma, pueden respirar el aire que hay entre las partículas de tierra. Además, pueden pasar entre 6, 8 ó 10 minutos sin respirar y cuando se derrumba una madriguera, pueden aguantar la respiración y salir excavando.
  • La principal amenaza de la mayoría de armadillos es la caza para ser fuente de alimento y, en menor medida, para ser mascotas o la desaparición de sus hábitats.