«Estuve muy cerca de animales como osos perezosos, osos hormigueros, tortugas, iguanas, babillas y otros, que en algún momento fueron amedrentados...»
Angela Judith, Voluntaria Colombia

Fue en la madrugada del 12 de junio de 2014 cuando salimos de Lorica (Córdoba) hacía Tacamocho (Bolívar) en busca de Jonás. Era una cita a ciegas, él no tenía idea de quiénes éramos y nosotros solo lo imaginábamos, pero sin importar lo que sucediera nuestro único objetivo era poder llegar con prontitud y poder atender de inmediato a un ser que lo necesitaba.

Fueron tres horas de viaje, en las que la ansiedad, los nervios y el afán nos alargaban los minutos. Las 8 am fue la hora exacta en la que llegamos al hogar de la familia Pinto, en ese pequeño corregimiento ubicado en el municipio de Córdoba, departamento Bolívar. Cuando vimos a Jonás fue exactamente, o tal vez más, de lo que esperamos.

Era frágil y pequeño, en ese entonces no tenía más de 15 días de haber nacido, no lo sabíamos con exactitud, pero lo suponemos porque su cicatriz umbilical aún se estaba sanando y su instinto de succión, esa con la que todos nacemos, ni siquiera estaba desarrollada.

A este pequeño valiente, el padre de los Pinto lo había encontrado en una poza del río Magdalena. Cuando lo halló, dice, estaba solo y no había rastros de su madre, por lo que él decidió llevarlo para su casa y con su poco conocimiento ofrecerle los cuidados que podía.

Fue entonces cuando la familia decidió comunicarse con la Corporación Autónoma de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) y alertarlos sobre el hallazgo de un manatí recién nacido a quien seguramente le habían matado su progenitora.

Jonás estuvo durante ocho días en un tanque estrecho en el que quedaba incómodo y encorvado, sin recambio de agua  (la misma agua donde estaba defecando, orinando y que además tenía que beber), amarrado de la cola para poder sacarlo  y sin comer. ¿El resultado? Problemas digestivos.

Fue entonces cuando la CVS decidió darle la custodia temporal a la Fundación Omacha, quienes llevan más de 20 años trabajando con esta especie, para que comenzara el proceso de rehabilitación y nutrición, que se lleva a cabo en la Estación Piscícola de la CVS, subsede Bajo Sinú, en Lorica, Córdoba.

El pequeño valiente, pesaba 20 kilos y medía 1 metro cuando fue entregado a las entidades. Ahora y después de seis meses de esfuerzos conjuntos, no solo económicos, sino también humanos; pesa 30 kilos y mide 1,31 metros, lo que demuestra el empeño que le han puesto sus cuidadores.

Hay que alimentarlo con leche a base de soya ya que los manatíes son intolerantes a la lactosa, su periodo de lactancia dura dos años y en ese entonces se estudiará la posibilidad de liberarlo en las mejores circunstancias.

Este es Jonás, quien sobrevivió a la falta de su madre y a las malas circunstancias de vida, desde los 15 días de nacido. Un ejemplo de valentía, fortaleza y esfuerzo, que se ven reflejados a portas de cumplir seis meses de vida.

Si desea ser parte de la rehabilitación de Jonás y contribuir a que vuelva a su hogar, puede hacer parte del programa de "Adóptame -Adopción de delfines y otros mamíferos acuáticos-"

Las donaciones para ayudar a Jonás solo se recibirán a través del programa oficial de adopción “ADÓPTAME” de la Fundación Omacha. Ninguna persona externa está autorizada para recaudar, ni recibir donaciones a nombre de Omacha.