«Gracias a este voluntariado yo viví una gran experiencia de vida y profesional por participar en la liberación de 4 manatíes en el río Sinú...»
Gisella Sertorio, Voluntaria Brasil
El río Bita nace en el municipio de La Primavera, Vichada. Tiene una cuenca con un área de 820.113 hectáreas y desemboca en el río Orinoco, cerca de la capital departamental Puerto Carreño. Durante su recorrido serpenteante atraviesa las extensas sabanas del departamento, y es fuente de vida para animales y plantas emblemáticos de los Llanos Orientales.
La Fundación Omacha cuenta con más de 20 años de experiencia y trabajo en la investigación y generación de conocimiento de la biodiversidad de la Orinoquia colombiana, y en la actualidad hace parte de la alianza conformada por la Gobernación del Vichada, WWF Colombia, el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundacion Palmarito Casanare, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregoza, la Armada Nacional y Fuerza Naval de Oriente. Este grupo de organizaciones busca desarrollar y establecer una figura innovadora y participativa de conservación para el río Bita.
 
Entre los objetivos de esta propuesta se estableció la realización de dos evaluaciones biológicas, la primera durante la época seca y la segunda durante la época de lluvias, que buscan conocer la fauna y flora de este río y los ecosistemas asociados. Los resultados de estas evaluaciones aportarán a la consolidación de herramientas participativas para la conservación de la biodiversidad de este importante río.
 
¿Qué se hizo?
Un grupo de 41 profesionales en biología y ecología de la Fundación Omacha, el Instituto Humboldt, WWF, del Serpentario Nacional, la Universidad del Tolima, Quindío, Nacional y de La Guajira; junto a investigadores locales y personal de apoyo logístico de Puerto Carreño, trabajaron entre el 6 y el 26 de enero, en esta primera evaluación.
El objetivo fue identificar las especies de mamíferos, aves, reptiles, ranas, lagartos, peces, escarabajos, insectos acuáticos, mariposas y plantas presentes en las sabanas, matas de monte, bosque de rebalse o inundado, caños, lagunas y morichales presentes en este río. La metodológica implementada se denomina RAP que, en términos generales, es realizar una “Evaluación Ecológica Rápida” diseñada para generar el mínimo impacto posible en el área de estudio y obteniendo la mayor cantidad de información para la posterior toma de decisiones locales participativas y alcanzar el objetivo.
 
El periodo escogido fue el correspondiente al de aguas bajas o verano, porque en esta época se encuentran con mayor facilidad las especies propias del bosque de rebalse, aledaño al río Bita, que no se encuentra inundado. Durante el periodo de aguas altas, se identificaron las especies propias de tierra firme y sabanas que no alcanza a inundarse y, de esta forma, tener un panorama completo de la riqueza de especies fauna y flora.
 
Al analizar los resultados de esta evaluación, y la que se hará en la época de lluvias, los investigadores podrán establecer indicadores para monitorear el río, bajo criterios como riqueza de especies, distribución, categoría de amenaza, endemismo y ciclos de alimentación y reproducción y uso. En otras palabras, si se observa una gran cantidad de especies con números abundantes de individuos, que se alimentan unas de otras estableciendo una compleja red alimenticia, se podría inferir que el río se encuentra en un buen estado de salud y, de esta forma, seguirá prestando diversos servicios ecosistémicos (alimentación, agua y mitigación de cambio climático) a los habitantes de sus riberas.
 
La fauna y flora que se encontró
Entre los mamíferos acuáticos y los que están asociados a los cuerpos de agua se destaca la presencia de delfines o toninas (Inia geoffrensis), nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y nutria (Lontra longicaudis), lapas (Cuniculus paca) y chigüiros (Hydrochoerus hydrochaeris). Para el grupo de los mamíferos terrestres y voladores, sobresalió el registro de danta (Tapirus terretris), igualmente la presencia puma (Puma concolor), oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), tigrillo o canaguaro (Leopardus pardalis), manadas de cajuches (Pecari tajacu) y, finalmente, murciélagos de 9 especies. En total, se registró 36 especies de mamíferos.
Entre las aves se reconocieron 169 especies. La cantidad de loros y guacamayas, así como de aves rapaces, observadas puede ser un indicador del buen estado del río, ya que se trata de aves grandes y con alimentación especializada. Es interesante resaltar que, al encontrar evidencia de reproducción, como polluelos, aves juveniles y nidos activos para varias de las especies; el río es zona de reproducción en la época seca. También se observó la presencia de martines pescadores y patos carreteros.
Para el grupo de reptiles, se registró ocho especies de tortugas y se resalta la presencia de cuatro especies en este afluente: morrocoy (Chelonoidis carbonaria), cabezona (Peltocephalus dumerilianus), guachupe (Kinosternon scorpioides) y matamata (Chelus fimbriatus). Entre los cocodrilos, se identificaron dos especies: cachirre (Paleosuchus trigonatus) y la emblemática babilla (Caiman crocodilus). Para serpientes, se registraron siete especies: dos acuáticas, la anaconda (Eunectes murinus) y la coral de agua (Helicops angulatus); una arborícola y tres terrestres incluyendo una venenosa: la cuatronarices (Bothrops atrox).
Entre los anfibios se registran 14 especies, cuatro de ellas son ranas arborícolas siendo la más abundante la rana (Hypsiboas boans). En las sabanas rocosas, se resalta la presencia del lagarto (Tropidurus hispidus) y la rana (Leptodactylus lithonaethes), especies características de estas zonas.
 
En cuanto al grupo de peces, es importante señalar que se registraron 180 especies, de las cuales 70 son nuevos registros para la cuenca, 22 son especies migratorias y 4 son endémicas para Colombia: la raya (Paratrygon sp.), microcarácido (Melanocharacidium pectorale), la payara (Hydrolycus tatauaia) y el corroncho (Acestridium colombiensis). Además, se registraron 98 especies con valor ornamental y 24 de consumo.
Un grupo interesante, que también se incluyó como parte del estudio, fue el de los escarabajos conocidos como coprófagos, o animales que se alimentan del excremento de otros. En el Bita, 18 especies de estos escarabajos mantienen “limpios” de excrementos los bosques, sabanas y morichales. Además, la especie Sulcophanaeus leander es un nuevo registro para el departamento del Vichada y en la sabana se encontró Digitonthophagus gazella, una especie de escarabajo introducida, no nativa.
 
Otro grupo interesante es el de las esponjas de agua dulce, que representan un componente desconocido de la biota acuática continental colombiana. Se registraron dos especies: Drulia uruguayensis y Metania reticulata, en las ramas de los árboles y las playas del río, que se constituyen en los primeros registros para el país y la Orinoquia colombiana. Las esponjas son los organismos multicelulares más simples que existen y los únicos que no tienen sistema nervioso. Para alimentarse, absorben agua por pequeños poros, la filtran y la expulsan por un agujero grande que tienen en la parte superior de su cuerpo. En el Bita, es frecuente encontrar bosques ribereños con esponjas adheridas a sus troncos y raíces.
 
Adicionalmente, en las aguas del Bita se observaron insectos, camarones, cangrejos que pasan parte o toda su vida en el medio acuático, y son muy importantes por ser la base de las cadenas alimentarias que se presentan en estos humedales.
 
Por otro lado, en el grupo de las plantas se registraron 140 géneros en los bosques y morichales del río Bita, los cuales no evidencian aprovechamiento forestal a pesar de tener árboles de gran porte e interés comercial. Asimismo, son varios los tipos de vegetación presentes en el área: los morichales, asociados a zonas bajas y drenajes, dominados por la palma de moriche (Mauritia flexuosa) y en el estrato arbóreo por Euterpe precatoria. Las sabanas están dominadas por hierbas de Bulbostylis sp. y arbustos Curatella y Byrsonima. Igualmente, se presentan sabanas arboladas asociadas a afloramientos rocosos del Escudo Guayanés que son dominados por pastos de Poaceae y Gentianaceae, arbustos de Vochysia y Byrsonima que crecen sobre las rocas. También se registran tres tipos de bosques en el Bita: los bosques riparios, que se inundan entre dos y tres meses durante el invierno. Los bosques de tierra firme asociados a las partes altas de los bosques riparios, por lo cual nunca se inundan, y el Varizal que es un tipo de vegetación asociada al plano inundable de madreviejas y lagunas en suelos arenosos pobres.
 
Durante la segunda expedición, que se realizará en la época de lluvias, se podrá ingresar fácilmente a las lagunas, para estudiar otras especies fauna y flora asociadas a las sabanas y enriquecer aún más los registros obtenidos.
 
Para Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, “esta expedición corrobora la gran importancia del río Bita, como refugio de fauna y fuente de la biodiversidad de la Orinoquia colombiana”.
 
Esta importante información recopilada y analizada, junto con el saber tradicional de los investigadores locales y habitantes de la ribera del Bita, serán las herramientas que permitirán construir una figura innovadora de gestión integral y participativa para la conservación de importante afluente del departamento del Vichada.
 
Foto página de inicio: Jorge García, Universidad del Tolima