«Cuando la ví por primera vez, no esperaba encontrarme un ser tan hermoso y tierno, entonces introduje la mano en el estanque y se acercó lentamente para analizarme...»
Ana Martínez, Voluntaria, España
El libro Nutrias de la Orinoquia colombiana recoge buena parte de la información que existe sobre estas especies, y busca motivar a todas las personas para aportar a su conservación y la de los humedales donde habitan.
 
"He tenido el inmenso placer y el privilegio de estudiar las 13 especies de nutrias que viven en nuestro planeta, durante muchos años. Cada día descubro un nuevo detalle de su comportamiento o su ecología que me fascina. Cada especie es diferente de las otras, pero igual siguen conservando su forma característica. Este amor perdurable, algunos lo llaman obsesión, me da el coraje de continuar haciendo todo lo posible para asegurar que estas maravillosas criaturas no desaparezcan.
 
Es un placer escribir el prólogo para un libro dedicado a las nutrias de Colombia. La nutria gigante todavía se encuentra amenazada en todas partes ya que experimentó una presión de caza, por cerca de cuarenta años, debido al comercio de pieles. De hecho, su pelaje es suave como el terciopelo y la nutria, siempre alerta, se acerca a cualquier intruso en su territorio, convirtiéndose así en un blanco fácil. Hoy las nutrias corren un riesgo que es incluso más mortal, casi invisible. El precio del oro, que ahora excede el umbral de US $ 1,000 por onza, ha desencadenado un afán por extraer oro en toda Suramérica. Los mineros invaden los bosques más inaccesibles en busca de este metal precioso. Con motosierras y bombas en mano, el bosque y los arroyos están siendo devastados y reemplazados por torrentes de lodo mezclados con mercurio que fluyen lentamente hacia el mar, cientos de kilómetros río abajo, contaminando todo a lo largo del camino. El mercurio, un metal pesado, es un veneno particularmente virulento para las nutrias y las personas que comen los peces que han acumulado este metal en sus tejidos.
 
No todo está perdido, todavía. La presión de la opinión pública y la dedicación de las organizaciones de conservación pueden cambiar situaciones que, al principio, parecen ser irreversibles. De hecho, hemos protegido a las nutrias en diversas áreas protegidas en Colombia y en otros lugares, asegurando que sobrevivan en las próximas décadas. La Convención de Washington (CITES), que prohíbe la exportación de pieles de especies en peligro, salvó a las nutrias suramericanas en 1975, justo a tiempo. Hoy se necesita un esfuerzo aún mayor para eliminar la amenaza de la extracción de oro, que podría hacer que desaparezcan de nuevo. Colombia ha creado una red de reservas y parques nacionales y está protegiendo sus ríos y humedales para asegurarse de que prosperen sus nutrias."
 
Nicole Duplaix
Founder and Chair
IUCN/SSC Otter Specialist Group
Autores: Fernando Trujillo y Federico Mosquera Guerra, Fundación Omacha
 
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