«Soy estudiante de Biología y agradezco muchísimo a Omacha por brindarme la experiencia de ser voluntaria pues ha sido uno de mis mayores campos de aprendizaje, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal. Nunca había visto un manatí y tener contacto con 6 de ellos fue maravilloso...»
María Paula Camelo Calvo, Julio 2016, Voluntaria de Bogotá, Colombia
Un nuevo ejemplo del fruto de los procesos de educación ambiental, en el departamento de Córdoba, es la devolución de un manatí macho a su hábitat el pasado 18 de marzo, gracias al trabajo conjunto de pescadores ayapelences, Hocol, la Fundación Alto Magdalena, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge - CVS y la Fundación Omacha.
 
La historia en palabras de sus protagonistas
 
Marcos Vásquez, quien hace parte del grupo de pescadores artesanales que trabaja de la mano de la Fundación Omacha, cuenta que se encontró a otros pescadores de la zona "levantando un manatí con el chinchorro, con la intención de llevárselo para sacrificarlo y aprovechar su carne. Yo soy un protector de la especie, así que los persuadí y convencí de entregarlo, hasta que finalmente accedieron”. Inmediatamente contactó a la bióloga Diana Bohórquez de la Fundación Omacha quien llegó acompañada de Andrés Martínez, Edwin Contreras, Luis Rivera y Dani Miranda; residentes de Ayapel quienes han sido participantes activos en los talleres y las actividades de educación ambiental, además de estar capacitados en rescate de varamientos de manatíes. 
Relata Diana Bohórquez que los pescadores habían dejado el manatí amarrado a una rama dentro de la ciénaga en el sector de Palomar, así que fue fácil encontrarlo. Lo sacaron siguiendo el protocolo establecido para rescates y procedieron a tomar sus medidas y signos vitales. Este macho juvenil de 1.85 metros, afortunadamente estaba sano, sin evidencia de maltrato y sin que pasara más tiempo, lo trasladaron en una canoa al lugar donde lo habían capturado, en el sector de Patico. 
 
"La felicidad es muy grande, el manatí pudo volver a su hogar natural y aunque queríamos traerlo para que la gente del pueblo lo viera, sabemos que lo mejor es que haya quedado en la ciénaga donde debe estar para ser feliz", concluye Edwin Contreras. 
Cosechando el trabajo de sembrar conciencia ambiental
 
El complejo cenagoso de Ayapel, segundo humedal más grande de Colombia declarado sitio Ramsar (humedal de importancia internacional) es también Distrito de Manejo Integrado, en el cual en los últimos años se han desarrollado procesos enfocados a la conservación del manatí. Estos siguen en curso gracias a talleres de educación ambiental y cartografía social con pescadores, niños y jóvenes del municipio que llevan a cabo la Fundación Omacha y Hocol, en alianza con la Fundación Alto Magdalena y el apoyo de la CVS.
 
Los resultados son notorios hoy cuando son los mismos pescadores, muchos de ellos ya capacitados en rescate de varamientos, quienes participan para dar curso a la liberación de los manatíes. Una vez más se comprueba que la conservación solo es posible si trabajamos unidos comunidades, organizaciones de la sociedad civil y autoridades ambientales, apoyándonos en la capacidad humana, cultura y características sociales y ambientales de cada una de las zonas donde trabajan.
 
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